Entendiendo la adolescencia

A través de los años, la palabra adolescencia ha estado ligada a una serie de ideas preconcebidas social y culturalmente, acerca de lo que implica este momento del desarrollo. Es así, como muchos adultos relacionan este momento de la vida con rebeldía, consumo de sustancias psicoactivas (drogas), relaciones sexuales, ausentismo escolar, en resumen; con problemas.

Afortunadamente, en la actualidad esta construcción social ha venido cambiando hacia una nueva  concepción que reconoce a los adolescentes como personas plenas (no incompletas), que están experimentando los cambios propios de la etapa del ciclo vital de vida que les corresponden. Así mismo, valora las aptitudes de los adolescentes y el potencial que tienen, para aportar positivamente a las diferentes situaciones que se presentan en su vida cotidiana.

Es cierto que algunos padres y madres sienten frustración y preocupación porque no tienen claridad de cómo asumir un rol en la educación y guía de sus hijos. Incluso en ocasiones, los retos que les genera enfrentar los cambios que experimentan los adolescentes hacen que el ambiente familiar se torne tenso hasta el punto de generar conflictos.

Para poder enfrentar la “montaña rusa de emociones” que algunos padres y madres sienten en torno a su responsabilidad como encargados de sus hijos adolescentes, es importante conocer más entorno a esta etapa y recordar constantemente que este periodo de la vida, al igual que las demás; también genera cambios. No olvides que tus hijos requieren todo tu apoyo para poder continuar con su desarrollo integral; entre más cercano estés, mayor será tu respaldo a su desarrollo.

Según la OMS, la adolescencia es una etapa del ciclo vital que abarca aproximadamente entre los 10 y 19 años aproximadamente y está marcada por una serie de cambios, físicos, emocionales y sociales que fortalecen y preparan a las personas, para enfrentar las diferentes demandas cotidianas.

A continuación, te presentamos algunos de los principales cambios que enfrentan y las formas en que puedes apoyar a tus hijos para que enfrenten positivamente esta etapa de la vida:

Cambios físicos: Los cambios que experimentan les demandan la adaptación a un cuerpo que presenta crecimiento, maduración sexual, cambios hormonales, etc. Estas señales de desarrollo vienen acompañadas de la construcción continua de su autoimagen que, en la mayoría de las ocasiones; esta impregnada por las pautas sociales que dictan que es lo que se espera en términos de la “imagen perfecta”.  Además, en este momento los adolescentes desarrollan habilidades para establecer con sus pares relaciones románticas y afectivas, lo que también implica variantes en su relación con los demás.

El remolino de cambios físicos, emocionales y afectivos que viven, requiere que, como padre o madre puedas brindarle el acompañamiento necesario para que a pesar de todo lo que están experimentando, puedan sentirse seguros de sí mismos y de su imagen. Además, es muy importante que incentives la expresión de sus sentimientos, el autocuidado y el manejo asertivo de sus emociones. Recuerda, que en ocasiones te parecerá que su preocupación no “da para tanto”, no obstante; para ellos esa situación es importante, así que evita hacer comentarios que puedan hacer sentir que lo siente no es válido o que no le das la importancia.

 

 

Construcción de su identidad: Aunque la construcción de la  identidad es un proceso constante a lo largo de nuestra vida, en la adolescencia este proceso toma vital importancia dado que es en este momento de la vida, cuando las personas nos volvemos más consientes de nuestra individualidad y la relación con los demás. No hay una única identidad, en realidad existen “identidades”, que tienen en común aspectos como, por ejemplo: gustos musicales, de moda, deportes, aspectos culturales, étnicos, etc.

En la adolescencia, “el ser uno mismo” esta muy relacionado con lo que socialmente los demás esperan, sus expectativas, presiones, etc. En este sentido, algunos adolescentes tienen a sentir demasiada presión en torno a esas exigencias sociales.

Como padre y madre es necesario que promuevas en tus hijos, todas aquellas habilidades que le permitan reconocerse como un ser valioso, que tiene la posibilidad de mostrarse como un ser único. Y es fundamental que estés pendiente en caso de que esas presiones, estén afectando emocionalmente a tus hijos.

Negociar su rol con los adultos: uno de los cambios más importantes que se presentan en esta etapa es la renegociación de su relación, con sus padres, madres o adultos encargados. Este proceso es uno de los que tiende a generar más tensión, puesto que muchas personas adultas interpretan este cambio como una ausencia y desafío al control y la autoridad. Cuando los adolescentes, inician estas negociaciones lo que esperan es que se les identifique como personas autónomas, con criterio propio y con responsabilidades que se ajustan a su edad.

En su búsqueda de mayor autonomía, las personas adolescentes esperan que los adultos valoren sus sentimientos, criterio y preocupaciones.  A diferencia de la etapa de la niñez, cuando la mayoría de los niños no cuestionan insistentemente las decisiones de los padres o encargados, en la adolescencia ellos esperan que se les tome más en cuenta a la hora de tomar decisiones que afectan la dinámica familiar, el establecimiento de límites y normas etc.

Por lo anterior, es importante que cuando tengas que tomar alguna decisión que los afecta directa o indirectamente, puedas escucharlos y tomar en cuenta su opinión. No siempre van a estar de acuerdo con lo que decides, pero ten por seguro que agradecerán que valores lo que tienen que decirte. Este proceso, fortalecerá su pensamiento crítico y además les mostrará la forma adecuada en que se deben analizar las situaciones, antes de tomar una decisión especifica.

Recuerda que es fundamental comunicarles que tu prioridad como padre o madre es velar por su salud  y seguridad, por lo tanto; aunque a veces ellos no entiendan las razones de alguna decisión que tomaste  lo que priva es el amor y bienestar que esperas para ellos.

Relación con su grupo de pares: en su proceso de crecimiento la relación que los adolescentes establecen con su grupo de amigos en esta etapa es muy significativa, al punto que algunos padres y madres no terminan de entender por qué sus hijos prefieren compartir y comunicarse más con los amigos  que con la familia.  Sobre este aspecto, es fundamental que tengas presente que por una cuestión generacional los gustos y preferencias que ellos comparten son más afines con sus amigos que con su propia familia (salvo en los casos en que tengan hermanos o primos de edades similares).

El pasar tiempo con personas, que comparten sus mismos gustos de música, juegos, etc, les permite tener más temas de conversación sobre aspectos que para ellos son importantes y que evidentemente llaman su atención. Igualmente, estas conexiones afectivas favorecen su independencia, expresión de sentimientos y emociones, manejo de la presión de grupo y la construcción de su identidad.

Al inicio de la adolescencia, su grupo de pares va a estar conformado prioritariamente por personas del mismo sexo (esto les permite afirmar su identidad sexual), conforme avanzan en la adolescencia involucran a personas del sexo opuesto a través actividades que les resultan atractivas a ambos y en la etapa final de la adolescencia los grupos se tienden a diluir para dar paso a las relaciones de pareja.

Es importante que conozcas al grupo de amigos de tus hijos y que también puedas generar momentos para que visiten tu casa por ejemplo y de esta forma tengas la oportunidad de observar la relación entre ellos y como se desenvuelve tu hijo en ese espacio social.  Conocer las personas con las que se relacionan tus hijos, es un factor protector clave en la prevención del consumo de sustancias psicoactivas.

Recuerda que todos pasamos por esa etapa de la vida y que nuestro paso por ella nos dejó grandes enseñanzas. No olvides que así como tus hijos cambian, tu rol y la relación con ellos debe variar, ajustándose a sus nueva necesidades y crecimiento físico y emocional.

En la medida en que ajustes tu vínculo con ellos, reconozcas su potencial y evites ver esta etapa como un problema tu relación será más positiva y vas a favorecer significativamente su desarrollo.

Recuerda que ellos aún te necesitan.

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