Los límites y la adolescencia.

Es común que escuchemos con regularidad, sobre la importancia de establecer límites en el espacio familiar, no obstante; es probable que en el día a día hayas sentido que esta recomendación es difícil de cumplir, especialmente cuando tus hijos llegan a la adolescencia.

Algunos padres, madres o encargados, manifiestan que el establecimiento de normas se vuelve “un estira y encoje” y que en ocasiones sus hijos cuestionan todo lo que les piden. El desafío ante las normas genera un enfrentamiento entre ambas partes, lo que podría generar tensión y discusiones a nivel familiar.

Sobre este tema, es importante que tengas presente alguna información que te ayudara a llevar de una forma más asertiva este proceso.

Primero es importante que recuerdes que la familia, es el espacio vital para la transmisión de valores y pautas de conducta. El contar con límites, es uno de los factores protectores más importantes para prevenir conductas de riesgo; como por ejemplo el consumo de sustancias psicoactivas conocidas popularmente como drogas.

Contrario a lo que se puede creer, los adolescentes (aunque no lo manifiesten) esperan que sus padres, madres o encargados impulsen límites claros y flexibles que tomen en cuenta su creciente desarrollo físico, emocional y social.

Una forma de mostrar afecto e interés por tus hijos es el establecimiento de normas. Los límites y el afecto siempre deben ir de la mano y este aspecto es esencial, para que ellos puedan comprender que el interés es apoyarlos y favorecer su desarrollo y no controlarlos o imponer el poder.

A la hora de establecer pautas de conducta para los adolescentes, es fundamental que tengas presente que ellos están en una etapa de desarrollo que al igual que otras, implica cambios y que en esta medida es esperable que tus hijos, por el proceso de independencia que están experimentando; tiendan a cuestionar algunas de las normas que se establecen en el espacio familiar, social o educativo.

Al respecto recuerda que ellos ya no son niños y en este sentido, es fundamental que recuerdes que los límites deben variar de acuerdo con la edad de tu hijo y que los mismos deben deben propiciar en ellos el autocontrol, la toma de decisiones, la empatía y la responsabilidad ante los retos y situaciones que se presentan en su vida diaria.

Fijar normas en la familia, es más que decidir arbitrariamente una posición y justificarla en la frase “se hace porque yo digo o porque yo mando”. Para que los límites sean más efectivos y propicien el desarrollo integral de tus hijos, deben cumplir con ciertas condiciones que te mencionamos a continuación:

Ser claros: cuando se establezcan límites debes comunicar claramente que es lo que esperas y porque es importante su cumplimiento.

Ser realistas: lo que solicites debe ajustarse a la realidad considerando la edad y las habilidades de los adolescentes. Evita establecer límites que ni siquiera, tienes la posibilidad de supervisar adecuadamente.

Ser flexibles:  implica considerar las situaciones diarias que se van presentando. En ocasiones será necesario entrar en negociaciones con los adolescentes, siempre con el objetivo de promover que ellos adquieran más responsabilidad, tomen decisiones y fortalezcan su autoconocimiento e independencia.

Otras recomendaciones que son muy efectivas y que puedes tomar en cuenta son:

Comunica previamente las consecuencias que se generan, del incumplimiento de un límite. En la medida en que este aspecto este claro, ellos sabrán  de antemano que efectos positivos o negativos puede generar su comportamiento.

Permíteles que asuman las consecuencias. Es importante que tus hijos experimenten y asuman las consecuencias de lo que hacen o dejan de hacer, siempre y cuando su bienestar no se vea afectado.

La construcción de su sentido de responsabilidad, autocontrol, pensamiento critico y toma de decisiones se ampliará si permites que enfrentan las consecuencias de sus actos. Por ejemplo: si acuerdan una hora de llegada después de una fiesta y no cumplen lo pactado y la consecuencia es no salir el fin de semana al cine, ellos deberán asumir la responsabilidad de haber decidido llegar más tarde lo que habían acordado.

Negocia con ellos los límites. Recuerda que tus hijos adolescentes son muy diferentes a cuando eran niños. Negociar, no implica que vas a perder autoridad, lo que se busca con negociar es considerar las habilidades de tus hijos, su nivel de independencia y responsabilidad. La posibilidad de llegar a acuerdos conjuntos les permitan a ellos continuar su proceso de desarrollo emocional y a los padres supervisarlos y acompañarlos en esta etapa de la vida.

En el proceso de negociación, es importante que como padre, madre o encargado no olvides tu rol de adulto responsable. Si en la negociación tu hijo adolescente, tiende a manipularte o presionar sin querer llegar a un acuerdo, lo mejor es postergar la conversación hasta que ambos se calmen y tengan la tranquilidad para retomar el tema.

Evita poner límites o consecuencias cuando estés enojado. Al tener sentimientos de enojo, es probable que las cosas que diga sean extremas y no sean ajusten a la realidad, podrías por ejemplo;  imponer una consecuencia poco realista y difícil de cumplir.

Que los límites sean coherentes con tu comportamiento. Recuerda que una de las principales formas en que los hijos aprenden es a través del modelaje de conductas, por eso es muy importante que seas coherente entre los que les pides a ellos y lo que realizas en tu vida diaria.

Si tienes varios hijos y alguno de ellos cometió una falta, no castigues a todos. En estos casos, lo importante es que la persona menor de edad que incumplió la norma sea la que tenga que asumir las consecuencias no sus hermanos. Si lo haces para todos, eso podría generar resentimiento en los demás, puesto que ellos no tuvieron participación en la falta.

Para mantener la coherencia en su discurso y el respeto hacia sus solicitudes, es importante que los limites sean constantes. La constancia implica que, aunque a veces es un poco abrumador y cansado, las normas familiares deben estar presentes siempre.

Aunque en ocasiones sientas que establecer limites en su familia es como subir y bajar en una montaña rusa de emociones,  recuerda que las familias donde se establece claramente que es lo que se permite y no se permite hacer, constituyen un factor protector para los hijos, puesto que ellos tienen la seguridad de que hay un ambiente que los protege y que les orienta en la construcción de su identidad.

Aunque tus hijos te desafíen cada vez que les pides que cumplan alguna norma, mantente constante. Tú constancia favorecerá su desarrollo integral y la convivencia familiar.

 

Menú