¿Cómo detectar el consumo de sustancias psicoactivas en adolescentes?

Para la mayoría de padres, madres y encargados de adolescentes, una de las principales preocupaciones es el posible consumo de sustancias psicoactivas conocidas popularmente como drogas por parte de sus hijos. La principal pregunta que siempre desean responder es ¿Cómo me doy cuenta de que mi hijo usa drogas?

El temor que puede generar tener que enfrentar un posible consumo de sustancias psicoactivas en sus hijos, puede estar acompañado de negación, culpa, vergüenza, o incluso impotencia. Como seres humanos, es natural que afloren todas estas emociones y sentimientos y es que; ante eventos o situaciones desconocidas o inesperadas, nuestras primeras reacciones tienden a centrarse en querer evitar momentos que generan dolor o confrontación.

Si en algún momento tus primeras acciones reacciones han sido esas, no te culpes; lo importante es que tomes el control y que asumas un rol activo apoyando a tus hijos y buscando ayuda profesional para enfrentar la situación. Detectar las señales de cambio que se generan, es esencial para abordar a tiempo un posible consumo.

Para empezar, es importante considerar que no hay una única razón por la que los adolescentes inicien el consumo de sustancias psicoactivas; los factores son múltiples y su interrelación puede influir en que los menores de edad experimenten con algunas sustancias como el alcohol, tabaco o marihuana. A continuación, repasaremos algunos:

Consumo para aliviar el estrés: algunos adolescentes manifiestan que el inicio del consumo está asociado a querer desestresarse de situaciones que les generan tensión y preocupación. Algunas de estas preocupaciones están ligados a problemas económicos, familiares, educativos, comunales e incluso personales, asociados a su salud mental.

Consumo por presión de grupo: uno de los factores que para algunos adolescentes es más difícil de manejar es la presión de grupo. En estos casos, las presiones los inducen a consumir con mayor frecuencia sustancias como el alcohol. En estudios realizados por el IAFA, los adolescentes indican que en ocasiones prefieren consumir antes de ser “los raros del grupo” y ser señalados por no atreverse y no apuntarse a la ‘fiesta’.

Consumo para socializar: asociado a la presión de grupo, la necesidad de relacionarse con su grupo de pares, también influye en el consumo. La adolescencia, es una etapa fundamental para establecer y ampliar sus amigos y en ocasiones los espacios de diversión están asociados al consumo de sustancias, por el ejemplo el alcohol en las fiestas.

En estas circunstancias, algunos adolescentes recurren al consumo para sentirse más cómodos y con mayor confianza para relacionarse con su grupo. Dicen sentirse más seguros posterior a que han ingerido alguna sustancia, por lo que terminan asociando el consumo a sentimientos de autoconfianza.

Como padre, madre o encargado de un adolescente es esencial que tengas presente que esta etapa de la vida, esta inmersa en una serie de cambios físicos y emocionales que inciden en que tus hijos a veces puedan asumir conductas de riesgo que afectan su desarrollo integral. Por lo que es fundamental, que puedas mantener una relación cercana con ellos para que así le brindes apoyo y detectes cambios que señalen un posible consumo.

Cuando una persona menor de edad inicia la experimentación con las sustancias psicoactivas, existen algunos cambios físicos, emocionales y de conducta que brindan alertas sobre el inicio del consumo.

Es importante que tengas presente, que la presencia de varios de esos cambios son los que pueden sugerir que el adolescente está ingiriendo algún tipo de sustancia, sin embargo; es necesario que ante cualquier sospecha, puedas buscar apoyo en profesionales con experiencia en el abordaje de estos casos, para que ellos; puedan ofrecerte orientación sobre la forma correcta en que puedes manejar un posible consumo de sustancias psicoactivas en tus hijos.

Algunas de las señales de cambio a las que debes prestar atención son las siguientes:

Manchas cafés o amarillas en manos o uñas.

Olor a alcohol, marihuana o tabaco en su piel o ropa.

Pupilas dilatadas o contraídas, ojos enrojecidos.

Cambios repentinos en su estado de humor.

Desafío a la autoridad, sin argumentos ni razones aparentes.

Distanciamiento de sus padres, poca comunicación con sus familias.

Tendencia a ocultar información acerca de sus amigos, sus actividades diarias, y las actividades en el colegio.

Cambios repentinos en sus amigos. Evitan presentar o hablar de sus amigos con sus padres o encargados.

Salidas repentinas (no informan con quien, adonde están y que hacen).

En su habitación o pertenencias personales se encuentran residuos de picadura de marihuana, cajetillas de cigarros, encendedores, desodorantes ambientales, gotas para los ojos.

Al llegar a la casa evitan, tener contacto con padres, madres o encargados. Entre otros.

¿Qué puedo hacer?

Es importante que tengas presente que una o varias de estas señales también puede estar asociada a otras situaciones que este enfrentando tus hijos, por lo que no debes entrar en pánico, pero sí estar alerta, para tener la capacidad de identificar aquellos cambios que puedan determinar un posible consumo. En este sentido es fundamental, que ante cualquier sospecha puedas buscar la orientación de especialistas, para que con su acompañamiento logres establecer si efectivamente tus hijos están iniciando el consumo de sustancias psicoactivas.

Otras acciones que puedes tomar en cuenta son:

Enfrentar la situación sin pasarla por alto. No asumas la posición del avestruz de esconder la cabeza en el suelo y no querer asumir la realidad.

No entres en pánico. Busca ayuda de los profesionales del IAFA, quienes te pueden brindar apoyo y orientación.

Lleva un registro de los cambios que se van presentando. Para esto es muy importante, que supervises las actividades que realizan tus hijos, aunque esto no implica volverse un detective o el policía de tu hijo.

Escucha a tus hijos. Busca espacios para comunicarte con ellos y poder identificar las situaciones que le están generando tensiones o estrés y que podrían estar incidiendo en el consumo.

Establece límites claros y concisos para tu familia.

Controla el uso del dinero que hace tu hijo. Recuerda que entre más acceso tengan al dinero, más posibilidades tendrán de adquirir las diferentes sustancias.

Evita emitir juicios de valor. Cuando converses con él, debes limitar tus comentarios a señalar los cambios que has venido notando y las consecuencias que han generado.

Mientras más temprano, enfrentes el problema más rápido encontraran una solución. Recuerda que detrás de un consumo de sustancias psicoactivas, siempre existen factores emocionales que deben ser tratados. En la medida en que podamos encontrar el origen real del consumo, mayores serán las posibilidades de que tu hijo pueda superar esta etapa.

Recuerda que no estás solo y que en el IAFA; puedes encontrar apoyo de especialistas para enfrentar un posible consumo de sustancias psicoactivas en tus hijos.

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